HISTORIA DE LA INSTITUCIÓN s.XVII





Como no podía ser de otro modo, la edad dorada se desbordó, desencadenando a finales del s.XVI en una época convulsa en que la ambición y la supervivencia dieron origen a un sinfín de crueldades. La caza de brujas volvía a ser la máxima amenaza en toda Europa; siendo el Juicio de brujas de Zugarramurdi en 1610 el caso más conocido en la península.




Fue en ese momento en que se produjo el mayor atentado que ha sufrido la escuela desde su nacimiento. Un ejército mandado por la realeza muggle, barrió la zona y asaltó el Jabalí de los Tres Colmillos la madrugada del 14 de febrero de 1640, y usando rehénes, logró penetrar la protección de la escuela por los acuíferos, llegando a incendiar por completo los huertos y destruyendo gran parte de los Caseríos, cuando finalmente pudieron ser reducidos por los magos y brujas. Cuenta la leyenda que los magos y brujas supervivientes y familiares decidieron vengarse, y trataron de acabar con el linaje del rey. Pero nunca hubo pruebas.



El duelo por la gran cantidad de víctimas, muchas de ellas niños y jóvenes, perduró como una sombra por más de un siglo, en que el centro cayó en depresión y crisis. La seguridad que les había caracterizado por más de 600 años de historia quedó entredicha, y en un contexto de persecución como el que se vivía, esta duda dolía más que nunca.

Con el Código de Uso de la Varita Mágica aprobado por el Consejo de Magos de Gran Bretaña el 1631, se inició la Rebelión de los Duendes en el norte de Europa, habiendo sido despreciados y despojados del derecho de poseer varita, junto a los elfos. Esta aprovechó la situación convulsa del sur de Europa, dónde los movimientos migratorios de los clanes de Centauros habían empezado a chocar con los territorios de los trolls de montaña en los Pirineos, desembocando en una guerra. Así pues, durante el siglo XVII la sociedad mágica estaba tanto o más revuelta que la muggle.

Poyatos, en medio de todas las problemáticas, y tras el ataque de la inquisición, había reducido sus alumnos al mínimo, y estaba al borde del cierre y disolución. Pero su directora de entonces, Consuelo del Alba Gómez, tomó la decisión de apoyarse en la Asamblea Mágica, y consiguió subvenciones para poder enseñar magia a distancia con el sistema de hogueras y polvos flu; en lugar de atraer a la comunidad a un mismo punto, como era la escuela, la prioridad en el momento era integrarse en la sociedad muggle. Las obras de ampliación que se había estado planificando, por supuesto se habían detenido, pero avanzaron lo justo y necesario para terminar de cerrar el vestíbulo oeste, donde se construyeron quince chimeneas para poder seguir con la labor docente.




De forma paralela a esta iniciativa, la Asamblea Mágica, entonces formada por las Grandes familias de la nobleza mágica de la península tomaron partido en la Guerra Territorial de los Pirineos, ayudando a los clanes de centauros. En 1659 se logró reducir y esparcir los asentamientos de trolls, y se dió por terminada la guerra, permitiendo que otros clanes de centauros, como los Gabarri, los Foloe o los Quirón, pudieran instalarse en la península.



La rebelión de los Duendes parecía estar perdiendo fuelle en la Provenza Francesa, pero justo allí dió un giro inesperado al incluir, por primera vez en su recorrido, a los elfos. La mayoría de ellos habían estado viviendo con los trolls, ayudándoles a cambio de protección, pero al perder la guerra y llegar la propaganda de los duendes, muchos se sintieron más amparados en esta nueva cruzada.

A pesar de ser una batalla que se disputaba en la frontera, Poyatos recibió su parte con una oleada de elfos huyendo de una guerra en la que no querían meterse. Esta migración se produjo en otros territorios, propiciando su posterior esclavitud, pues, aunque fue altamente discutido, finalmente no fueron tenidos en cuenta como iguales en las reformas políticas venideras, así como había ocurrido en Gran Bretaña, a quién la Asamblea siguió imitando.

Esta serie de sucesos conectados, propiciaron la comunicación entre los distintos gobiernos mágicos de Europa, y después de toda la persecución y problemas causados por las distintas guerras, se firmó el Estatuto Internacional del Secreto, el 1692, que proponía, desde las instituciones políticas, proteger el mundo mágico del mundo muggle. Poco a poco todo volvía a una cierta normalidad: tras sus éxitos resolviendo las distintas guerras territoriales y conflictos de derechos, La Asamblea Mágica de la península se vió fortalecida y cada vez con mayor poder.

Uno de sus miembros, la bruja Tanit Llabrès, de la familia Llabrés-Perelló, se convirtió en directora de la academia Poyatos, con el claro objetivo de revivir la educación mágica en la península, buscando centralizar los esfuerzos y recursos en una institución estratégica para que esta sirviera de inspiración para nuevos proyectos.

Durante su mandato, con gran influencia de la Asamblea Mágica, y gracias a la comunidad de elfos, la Gran Reforma del campus Poyatos finalmente vió la luz:




Se reconstruyeron los Caseríos, se alzaron tres invernaderos frente a ellos al estilo de la época, con hierro y vidrio, donde anteriormente habían estado los huertos, y se acabó de construir el Edificio Nuevo Renacentista y la Plaza Grandiosa; simétrico, bien distribuido y amplio en su interior, con ornamentaciones, columnas de estilo clásico en la fachada, cúpulas y arcos de medio punto. Un monumental edificio que se anexionó a la Casa de los Fundadores, comunicando de segunda a segunda planta a desnivel, con una suntuosa escalinata de mármol.

Y no solo eso; los años posteriores a su inauguración oficial el 1741, también se restauraron el resto de edificios que componían el campus, se ampliaron los terrenos y su protección mágica (asegurada por la Asamblea) con la Torre del Guardabosques, y, paulatinamente, el pueblo del Jabalí de los Tres Colmillos también recuperó su vitalidad.



Conforme la población mágica y no mágica se fue recuperando de los años anteriores, sus instituciones fueron ganando cada vez más peso en la sociedad. A pesar de que Poyatos recibía un gran apoyo por parte de las familias nobles, más conservadoras, su ideario y “producto” resultante, fomentaba la emancipación de los grupos profesionales, promoviendo la creación de agrupaciones más heterogéneas de magos y brujas.

Este progresivo cambio de mentalidad alumbró a las primeras leyes que registraban las competencias de cada territorio, de cada especie mágica, y las herramientas gubernamentales de la comunidad mágica de la Península, incluyendo islas, en los Tratados Elementales del Territorio Español Mágico, más conocido como “El tete mágico”, el 1812.




Realizado por:

Grupo 2 de alumnes de 1º, con Viviana Valls La Torre, profesora de Historia de la Magia.

Alumnes de 4º del Proyecto Internet, con Dimas Mederos-Talavera, profesor de Estudios Muggles y Elvin Clemont-Tolosa, profesor de Historia de la Magia.

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